Para un caraqueño, la celebración del fin de año en Vancouver pudiera considerarse decepcionante. Los miles y miles de fuegos artificiales que estremecen el cielo de la capital venezolana y lo envuelven en una hermosa y ensordecedora vorágine de luz y pólvora tras la última campanada que anuncia el año nuevo, contrastan con los cuatro coheticos que se escuchan en Vancouver, seguramente lanzados por cuatro gatos que decidieron terminar de gastar lo que le quedaba de la pólvora adquirida para complacer a sus niños en Halloween.
En la celebración del Canada Day (1º de julio), la cosa va mejorando y el evento final es una muy buena presentación de fuegos artificiales durante 25 minutos. Sin embargo, es con el evento anual denominado Celebration of Light que la ciudad “bota la casa por la ventana” en lo que a juegos pirotécnicos se refiere.
Se trata de una competencia anual en la que se invita a empresas especializadas para que representen a sus países en este festival de fuegos artificiales que atrae cada vez más espectadores de Vancouver y más allá. Desde 1990 han participado las mejores productoras de espectáculos pirotécnicos del mundo, representando a países tan distantes como México, España, República Checa o Sudáfrica.
Este año, se estimaba que 1.4 millones de personas presenciarían los cuatro días de espectáculos. La cifra parece exagerada y me imagino que incluye a las miles de personas que pueden ver el cielo iluminado desde sus viviendas, pues la Celebración de la Luz se realiza en English Bay, estratégico punto situado en una de las zonas más concurridas y “chic” de Vancouver.
Aunque los espectáculos comenzaban a las 10 de la noche (en realidad antes sería imposible ver las luces, pues a esa hora anochece en esta época del año) cada día, los asistentes enviaban sus batallones de “avanzada” desde temprano. Toalla en mano, habían recibido la misión de apartar espacios en los mejores sitios, a lo largo de toda la playa y zonas vecinas.
Al acercarse la hora, el mar de gente es de tal magnitud que las autoridades deben cerrar las calles vecinas. En la playa no cabe un alma y son interminables las colas para entrar a los baños públicos o para comprar algo que mitigue el hambre o “mate un antojo”. En el aire, una mezcla de aromas hace pasear el olfato por los más refinados representantes de la cocina internacional: cotufas, perros calientes y tacos son ofrecidos en los kioskos cercanos. Otro “olorcillo” que esporádicamente nos alcanzaba venía acompañado de su respectiva nubecita y provenía de los, no pocos, que en esta ciudad fuman el producto de cierta plantita de cuyo nombre no quiero acordarme.
A medida que el sol se iba ocultando tras las montañas de West Vancouver la espectativa crecía y a la hora establecida el espectáculo comenzó. Luces, explosiones, silbidos, movimientos, música… todos estos elementos amalgamados en una coreografía multicolor que llevaba al espectador de una sensación a otra… de un “aahhhh” a un “guaoooo”, de una cara de asombro a una expresión de satisfacción. Es increíble el éxtasis colectivo que se puede conseguir con unas cuantas lucecitas de colores armónicamente acompañando a una excelente selección musical.

Disfrutando de un lindo atardecer, en la arena o en pequeños botes, el público esperaba ansioso el comienzo del espectáculo.
Luego de tres días en que las representaciones de Canadá, USA y China desplegaron lo mejor de su tecnología y creatividad en espectáculos individuales de 25 minutos cada uno, la Gran Final unió el talento de los tres grupos para consolidar un alucinante espectáculo de casi una hora. Una vez más la fría pólvora, manejada por manos pacíficas y espíritu creativo, pintó la noche de Vancouver con una constelación de luces zigzaguentes que despedían la Celebración de la Luz hasta el verano siguiente.
Los resultados de la competencia
Por escaso margen, el público reconoció como mejor performance la de China. El jurado, por su parte, eligió al país anfitrión como el ganador de la justa, tomando en cuenta los criterios: concepto de la presentación, uso del color, originalidad, calidad de producción, escogencia de la música y su sincronización con los efectos especiales.
Para terminar y gracias a los cineastas anónimos de Youtube, les dejo con la actuación original del representante de Canadá en tres videos. El concepto o tema elegido para el espectáculo es un supuesto ataque del famoso monstruo Godzilla a la ciudad, y la música pertenece a los soundtracks de las diferentes versiones cinematográficas dedicadas a esta criatura radiactiva.














[...] publicamos una entrada en la que se reseñaban los pormenores del festival de fuegos artificiales ¨Celebration of Light¨. Se trata de un evento que ha llegado a contar hasta con 400.000 espectadores (voluntarios o no) [...]
[...] Participación de Sur África en la segunda fecha de la Celebración de la Luz. [...]