Una visita obligada, cuando se está cerca de Banff, es el Lago Louise. Al llegar a su orilla se abre ante los ojos del visitante un espectáculo alucinante, el hermoso lago color turquesa flanqueado por imponentes montañas entre las que se encuentra, en la orilla opuesta, el Monte Victoria, coronado a su vez por el glaciar homónimo.
Este lago fue visto por primera vez por un hombre blanco en 1882, cuando el dueño de unas mulas, que trabajaba en la construcción del ferrocarril fue llevado al lugar por su guía stoney. Esta tribu llamaba al lugar “Lago de los Pequeños Peces”, sin embargo, el asombrado forastero no pudo llamarlo sino “Lago Esmeralda”.

Remando en el lago.
Dos años después, el nombre del lago fue oficialmente cambiado a Lake Louise, en honor a la princesa Louise Caroline Alberta, hija de la reina Victoria de Inglaterra y esposa del, para el momento, Gobernador General de Canadá.
Etimológicamente hablando, es curioso que el Lago Louise se alimenta del deshielo del Glaciar Victoria, tal como en la vida real, la princesa se alimentaba de su madre, la famosa soberana inglesa.
La Canadian Pacific Railway, viendo el potencial de tan hermoso lugar, construyó un primer hospedaje en forma de cabañas en 1890, el cual sería posteriormente sustituido por el imponente Château Lake Louise.
El visitante, además de disfrutar del paisaje, puede alquilar botes en verano y remar en sus tranquilas aguas. En invierno, sin embargo, el lago se congela y se puede patinar sobre su helada superficie.
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